
Lo pensado no es cualquier cosa, se trata de algo propio de nuestro ser, que se integra en todo él.
Decir lo pensado es a veces doloroso, pero también catártico, el cuerpo, vomita a la vez que se reconstruye.
Por ello , es acto íntimo que no conviene compartir a tontas y a locas con cualquiera , has de saber entonces que estás dentro de un juego en el que no posees el control completo .
Una cosa es hablar con los amigos, quienes saben que diciendo lo pensado o lo que te de la gana, digas lo que digas, sigues siendo la misma, para ellos, al igual que para la persona que te ama, eres Marta, la hija, amiga o incluso, la madre querida. Sí dices lo pensado y luego actúas o no en consecuencia, tú mismo serás el juez al verte reflejado en la mirada-respuesta de sus ojos. Puede que en ella te apoyes para ser la que has dicho, pero no por ello dejarás de ser igualmente valiosa.
Pero decir algo en un escenario tablero es diferente, imagínense que en una partida de ajedrez - y estamos hablando de un juego con normas bien establecidas donde no hay más azar que lo que tenga en la cabeza el noble contrincante - al mover el alfil a c5 se comunicaran los motivos dando todo tipo de razonamientos. ! .
En el mundo cotidiano, y para las más nimias cosas, hay que armarse de valor al decir. Pueden confundir al ser de una, con la palabra dicha, o con lo que se entiende por dicha palabra, incluso, pueden confundirse el ser de una con el ser que escucha lo dicho.
Espartanoos!!!! Leer más...



