18/03/2010

Fe y Razón III

“Existe lo que se ve, más aún si aparece en la tele o en internet”, algo así nos repite de continuo quien lleva de modo admirable el Gabinete de Medios de Comunicación en el lugar donde trabajo.

De internet traigo la imagen de Lilí Álvarez, quien hizo del deporte no sólo un arte de competir sino también el medio a través del que llevar a la mujer a alcanzar una superación de la idiotez pueril con la que se la trataba en la época, de esto tratan algunos de sus escritos y conferencias impartidas en la España posrepublicana.

Y es que una parte a la vida cotidiana como si fuera a enfrentarse a virtual combate, con la filosofía como arma. Si quiero agarrarla con fuerza necesito de la fe, pues, desde luego el ataque mejora con la estrategia y ésta hace que tengas más ganas de jugar, pero la estrategia no siempre funciona. Que se lo cuenten al ferviente Martin Edén de Jack London, lo que vio pudo sobre lo que creyó. Por ello, para vivir bien requiero de una fe que va más allá de la mera creencia en lo visible, en lo que aparece ante mí. La razón sin fe es mecánica, simple o compleja, derivación…técnica. Mi razón se nutre de fe y estrategia.

Creo en que nuestra existencia tiene sentido, desde la fe interrogo, el intento de dar razón es lo que me hace hablar, el alma lanza una palabra por la boca a ver qué pasa, a ver si se abre la puerta que desvela el enigma. Emitir una palabra es acto de fe.

¿Qué fue sino la fe lo que hizo que Sócrates, frente al visible reino de la sinrazón, apostara por esta y muriera por una vida con sentido?

Cierro con María Zambrano: “lo visible es tan aplastante que sume en la sombra más opaca a lo que con ella no se aviene”.


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada